jueves, 29 de julio de 2010

Círculo



Ahora debo estar loco
para escribir tu risa
en la espuma del fuego.

Oír tu música
a través de la muerte
y encallar el arrebato
de ser el verbo de tu piel.

Las letras forman
esferas con tu nombre,
mientras la brasa,
inmensamente dulce,
desgaja tu sonrisa
mortal.

LA ROSA DEL POETA SALVAJE



Yo soy el poeta salvaje...
Mi ballesta es una rosa
que no se desvanece
con el fragor del poema,
ni juega atrapando
versos metafísicos
en los vestíbulos
de arañas confinadas.
En la era de las flores
fue perseguido por insectos
inmortales; encarcelado
en un sarcófago;
desterrado al país
de cráneos podridos
y sentenciado a muerte
por la República Federal
de los simios.
-Mi rosa es salvaje
como los ríos y los pájaros
que destruye
el trillado aroma
del poeta - serpiente -
Ahora estoy libre,
conjugando las melodías
de mis rosas; afinando las sonatas
de mis senderos inconclusos
y nadie dice nada
por haber destruido
el seso del mundo.

El lenguaje de los insectos inmortales

“...te escribo estos versos ensangrentados
desde la más terrible prisión del Perú”
Jorge Espinoza Sánchez

El lenguaje de los insectos
inmortales bebe la espuma de la sal
mientras hablo de la muerte
a la intemperie
y los condenados a la hoguera
celebran una danza Zulú
y bailan embrujados
hasta desnudar la memoria.
Todos juegan atrapando
las estrellas del Círculo Polar,
las cadenas crujen
entre furtivas miradas;
mientras mi voz pastoral
fluye en la atmósfera guerrera
de los barrotes ensangrentados;
entonces, la muerte
como una serpiente furiosa
emerge de mis labios
y atrapando al primer insecto
sella la sentencia final.